Podría sentirme así perfectamente. Como explicarlo, facilmente:
De esto es que hay un lindo carruaje que me lleva por las calles de las emociones. Mientras esté en el, estoy a salvo de lo que hago y me olvido de todo, acomodandome tranquilamente.
Varias veces este carruaje no puede llevarme, por alguna ocupación. No era un carruaje propio mio... Bueno, es un carruaje el cual debería montar solo yo, pero ya no soy celosa y debo dejar compartir mi asiento con alguien.
Un día, encontre un carruaje que, con simplemente hablar dentro de el, consigue algo parecido a lo que el anterior carruaje, pero este me escuchaba. Un día, dejé de desahogarme en ese segundo carruaje, en un cartel lo pidió. Sobre todo me pidió que no me hablara del primero.
Después, volví a ver al primer carruaje. Era distinto estar dentro de el, permanecía seria. Pero, volví a hablar dentro de el, dejando claro que existe un segundo carruaje.
¿Como explicarlo con personas?
Un día, llegó una persona que siempre me escuchaba y le contaba todo. Le hablaba de la persona que más amaba, hasta que me dijo que no quería oir más de ella. Entonces, a la persona que más quiero le hablé de esa otra persona.
Na, un coñazo de historia, no me escucheis.
Si os creeis que tiene que ver con el ámbito amoroso, os equivocais.
¿A que mola lo literaria que puedo llegar a ser?
Nos vamos a Wordpress
Hace 9 años

No hay comentarios:
Publicar un comentario